Personalmente, tengo muchísimos motivos para quejarme de la vida que me ha tocado, o yo he ido trazando con torpes maneras, muy torpes. Muchos, demasiado cercanos, y aún esta puta sociedad de leyes de clasificación absurdas, me tachan de cosas muy feas; me juzgan, me atracan, me hacen polvo.....y ahí estoy yo, día a día, resistiendo como si la vida valiese la pena....la vida no vale la pena ¡qué coño! la vida merece ¡vivirla mucho con muchas ganas!, oye, pós nada no hay manera...... Yo sé de lo que hablo. Llevo un tiempecito en este mundo. Yo amo cada amanecer, y cada ocaso, y cada rato...no soy boba, no me gusta llorar; últimamente lloro demasiado. Me están ganando los potentes, los fuertes, los que tiran piedras y esconden, o no, la mano....Esos que a la cara tienen la poca vergüenza de ajusticiarte...oiga ¿usted quien coño es? Pero eso no lo dices. Alguien como yo lo calla. Un año y otro y el siguiente. Está muy mal visto decir que lleva una sola por completo un montón de años, pero...
No, no, no, no, y no. Di conmigo que no. Hazme caso, ahora yo tengo la razón. Antes también. Pero hablamos de ahora, querida, querido" Hay personas, como yo, que nos encendemos cual volcán cuando vemos, vivimos, sentimos una injusticia. Ni siquiera es necesario que sea yo la víctima. Sí, ha sido requisito, pilar, que haya sufrido muchas; tengo la piel tatuada con sus marcas desde que tengo uso de razón; como fundamental es haberlas superado mejor o peor. A revolcones, en silencio. Peleándome conta mí misma dentro de una piscina viscosa de bolas gigantes, a ciegas, sin saber donde estaba, solo sintiendo como quemaba esa especie de gelatina penetrante, maloliente y pegajosa de la piscina, mientras trataba de escapar. Pues, ñoras, ñores, ¡he salido de la piscina ¡hasta con mejor color de cara! Más bronceadita y divina por dentro. Puedo explicar el largo camino, lo de los que siguieron a Moisés, es un paseo, al lado de mi desierto; pero pá qué. El caso es que estoy fuera. Y te digo: ...